lunes, 21 de septiembre de 2015

Historia de amor

Era una joven de 17 años que se enamoró de un joven de 19.

Cuando se conocieron fue amor a primera vista, fue en una fiesta hablaron un poco y la chica le dio su número teléfono, pero ella no le pido al chico su número al despedirse el quedo en llamarla. Paso una semana y el joven no le llamaba ella desesperada estaba arrepentida de no haberle pedido su número y solo se resignó a que él no le llamaría. Pasaron unos días más cuando ella llamo. Él le pidió quedar y ella emocionada acepto. Para variar el llego tarde, ella le llamo y le dijo que se iría ya él no estaba, pero enseguida llego, hablaron, se conocieron y fue tanta la química que hubo entre los dos que él le pido que fuesen novios, ella acepto emocionada. Pasaron los días, ella se enamoraba cada día más de él, cumplieron un año saliendo juntos, hasta se entregaron plenamente, se adoraban, se dedicaban canciones hermosas pensaban en formar una familia, cuando culminaran las carreras que habían elegido, el contable y ella administradora.

Pero un día ella le mando mensaje a su novio y la sorpresa fue que otra le contesto diciéndole que dejara de molestar a su esposo. La joven no lo creía lloraba, no podía hablar, la otra chica la invito a que lo comprobase. La joven así lo hizo observando de lejos la dura realidad, el estaba con ella. Con el corazón roto la joven se alejó y se fue con su pena. El la busco, le pidió perdón y le dijo que terminaría con ella, tomo su teléfono y le marco, le dijo que estaba con ella la joven a la que amaba, la otra se enfadó y lo trato mal por teléfono, los dos jóvenes enamorados siguieron su relación hasta que por azares del destino tuvieron que terminar ya que la otra chica esperaba un hijo de el... La joven se resignó a perder a su verdadero amor porque no quería que el bebe naciera sin padre. Con gran pesar se despidieron y ella no lo volvió a ver hasta que nació su bebe. 
El la volvió a buscar para pedirla perdón por todo el daño que le había causado y pedirla que volviese con él, él no era feliz, que lo estaba pagando muy caro.

Con gran tristeza la joven le contesto que no podía perdonarle ya que en los momentos más importas de su vida el, no había estado a su lado. Le pidió que se fuera y que no la buscara más, el resignado se fue dedicándole una canción.

A pesar de haber pasado tres años, ella lo sigue recordando con amor ya que el fue su primer gran amor.

EL ANILLO

domingo, 20 de septiembre de 2015

UN AMOR EN CADA CIUDAD

UN AMOR EN CADA CIUDAD


Así es mi historia. Tengo veinte años y un hijo de un año y seis meses de soltera. Sufrí mucho con el padre de mi hijo ya que nuestra relación siempre fue muy violenta. Desde que terminamos y él rehízo su vida hace cinco meses con otra persona, yo me alejé del amor para dedicarme a trabajar en el negocio de mi familia y criar a mi hijo, sinceramente me olvidé de ser mujer.
Hace aproximadamente un mes, estaba sola como todas las mañanas trabajando y entró un hombre vestido de uniforme, un policía. Me saludó muy amablemente y me preguntó por mi mamá, ya que él recordaba que ella estaba por las mañanas. Entre una cosa y la otra hablamos durante cuarenta minutos aproximadamente y me comentó que me dejaría su número telefónico por cualquier urgencia, ya que era el consigna asignado para esa cuadra, para cualquier urgencia o algo más.

Ese día no le mandé ningún mensaje, no quería que se sintiera que su número lo iba a utilizar solo para preguntarle cómo estaba, pero ese mediodía cuando partí para mi casa, no paré de pensar en él en todo el día. Al día siguiente, mi mamá me comentó que por la tarde había preguntado por mí, entonces me arreglé un poco para ir a trabajar y finalmente a las 11:10. Luego de diez minutos de entrar al servicio pasó a saludarme. Seguimos hablando, esta vez se quedó hasta que terminé mi horario a las 13:30. Quedamos en mensajearnos.

Esa tarde nos escribimos todo el día y me confesó que le había gustado ni bien me vio, que lo de mi mamá había sido una excusa para hablarme así como el darme su número para urgencias y me invitó a salir en cuanto tuviera franco.

Al día siguiente, ya con tres días de conocerlo, cuando terminé mi horario laboral y el suyo también concluyó, me acompañó hasta mi casa que quedaba a dos cuadras, y me besó por primera vez. Desde ese día fuimos inseparables, literalmente. No hubo un momento del día en el que no estuviéramos comunicados o viéndonos, almorzamos y cenamos, incluso dormirmos juntos todas las noches hasta el fin de semana del día del niño, que el viajó a su ciudad a ver a su hijo de 10 años.

Cuando volvió me planteó que quería pedirse el pase a su destino porque el allá tenía una casa y acá dormía en la comisaría. Y al ver mi cara de angustia me propuso irnos juntos. Sin dudas dije que no, que era muy lejos, que no dejaría mi vida, pero que tampoco quería dejarlo a el y Gastón, sin mas dudas, me dijo que si no me iba entonces se iba a quedar conmigo acá, porque no podíamos estar separados.

Así fue nuestra historia, inseparables sinceramente.

Vaya a saber por qué razón, el diablo metió la cola, reabrí mi Facebook luego de varios meses cerrados y subí una foto juntos. Busqué si él también tenía para agregarlo y me llevé un gran fiasco. Casado, con tres hijos. Mi desesperación fue inmediata y lo handeé. Nos habíamos visto hacía 15 minutos y esa noche habíamos decidido que me quedaría a dormir con mi hijo porque estaba muy angustiado por estar tantas noches fuera. El me handeó pidiéndome que no viera más nada, que me iba a explicar todo y que todo iba a ser mas fácil.

Su explicación fue que apenas me conoció le gusté, que después de la primer cita ya no pudo separarse de mí por haberse enamorado, y que él quería mudarse conmigo y no volver mas a su ciudad a vivir, sino cada cinco meses a ver a sus hijos. Me deprimí porque todos esos proyectos juntos se desmoronaban. Al final dormirmos juntos esa noche, que mas que dormir, lloré y el se durmió cansado de pedirme disculpas.

Pero a la mañana que le siguió todo había cambiado, sus besos ya no me correspondían y abrazarlo era el primer paso para llorar desconsolada… Él lo tomaba mas natural, hasta su rostro parecía estar mas tranquilo y hacía de cuenta que todo seguía intacto. Me enojé, busqué mediante Facebook algún familiar suyo y llamé a su madre mediante guía telefónica. Me hice pasar por una trabajadora de un call center y conseguí el número de su mujer. La llamé pero no estaba, no llegué a decirle nada a ella, sin embargo le comenté a la señora que me había atendido que llamaba desde Buenos Aires, que residía acá y no en Necochea como ellos y que me urgía hablar con su hija.

Pasada una hora, el me handeó. ¿Qué hiciste? ¿Hablaste con mi mujer? No le dije. No pude hablar. “Ella me pasó tu número y me dijo que soy un hijo de una mala mujer, que no voy a volver a ver a mis hijos y que no vuelva nunca más para mi ciudad”. Entonces la llamé a ella, en la desesperación de ver que yo no había dicho nada me enojé y le confesé que yo era su pareja en Buenos Aires, que nos amábamos y que estábamos buscando un alquiler para convivir juntos.

Él me llamó luego de cortar con ella, lo escuché enojado, me dijo que habían tenido que llevar a su mujer de urgencia al hospital, que había ido muy lejos sin medir que el me pidió que no lo hiciera, le comenté que lo hice de desesperación al ver que todos nuestros proyectos se derrumbaron y que el separado, nosotros podríamos retomar todo nuestro amor. Dijo sentirse mal, haber tenido problemas hasta en su trabajo, y que hoy por hoy quería que las cosas queden así.

Desde ese día, no respondió mas un mensaje. Lo veo a lo lejos y nos escondemos para no cruzarnos, y si eso pasa, miramos para abajo. Sigue siendo el amor de mi vida y se que le fallé, nos fallamos mutuamente.

No encuentro maneras para pedirle disculpas, lo amo con todo mi corazón y daría lo que fuese para que nos demos otra oportunidad, ya sin ataduras.

jueves, 17 de septiembre de 2015

El Tiempo: La mejor expresión de amor

Es posible evaluar la importancia que le asignamos a algo considerando el tiempo que estamos dispuestos a dedicarle. Cuanto más tiempo le dedicamos a algo, más evidente resulta la relevancia y el valor que tiene para nosotros. Si quieres conocer las prioridades de una persona, fíjate en cómo usa el tiempo. 


El tiempo es el regalo más preciado que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar. Nuestro tiempo es nuestra vida. El mejor regalo que le puedes dar a alguien es tu tiempo. 

No es suficiente decir que las relaciones son importantes: debemos demostrarlo en nuestras acciones, invirtiendo tiempo en ellas. Las palabras por sí solas nada valen: “No solamente debemos decir que amamos, sino que debemos demostrarlo por medio de lo que hacemos”. Las relaciones exigen tiempo y esfuerzo. Amor se deletrea así: 

La esencia del amor no es lo que pensamos o hacemos o aportamos a los demás; antes bien, es cuánto entregamos de nosotros mismos. A los hombres, en particular, les cuesta entender esto. Muchos dicen: !Te Quieren a Tí!. Quieren tu ojos, tus oídos, tu tiempo, tu atención, tu presencia, tu interés: Tú Tiempo. 

El mejor regalo de amor no son los diamantes ni las rosas ni los dulces. Es brindar tu concentración. El amor se concentra tanto en otra persona que por un instante uno se olvida quien es. La atención dice: 

Siempre que dediques de tu tiempo, estarás haciendo un sacrificio, y el sacrificio es la esencia del amor. 

ES POSIBLE DAR SIN AMAR, PERO NO SE PUEDE AMAR SIN DAR. 

AMAR ES ENTREGARSE: DEJAR DE LADO MIS PREFERENCIAS, COMODIDAD, OBJETIVOS PERSONALES, SEGURIDAD, DINERO, ENERGÍA Y TIEMPO PARA EL BENEFICIO DE LOS DEMÁS. 

Recuerda siempre esto: 

EL MEJOR REGALO QUE LE PUEDES DAR A ALGUIEN ES: 

“TU TIEMPO” 

Manejo de la tensión

Un conferencista hablaba sobre el manejo de la tensión. Levantó un vaso con agua y preguntó al auditorio: 

-¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso con agua? 

Las respuestas variaron entre 20 y 500 gramos. Entonces el conferencista comentó: 

-No importa el peso absoluto. Depende de cuánto TIEMPO voy a sostenerlo. Si lo sostengo por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora, tendré DOLOR en mi brazo. Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar una ambulancia. Pero es exactamente el MISMO peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va volviendo. 

Y concluyó: 

-Si cargamos nuestros PESARES todo el tiempo, luego, más temprano o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez MAS PESADA. Lo que tienes que hacer es DEJAR el vaso en algún lugar y descansar un poco antes de sostenerlo nuevamente. Tienes que dejar la carga de lado periódicamente, ¡de la forma que sea! 

-Es reconfortante y te vuelve capaz de continuar. Entonces, antes de que vuelvas esta noche a tu casa, deja afuera el pesar, en un rincón. No lo lleves a tu casa. Mañana podrás recogerlo otra vez, al salir.




-La vida es corta… ¡Aprovéchala!


La ventana del hospital

Dos hombres, seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación en el hospital. A uno de ellos se le permitía estar sentado una hora todas las tardes para que los pulmones drenaran sus fluidos. Su cama daba a la única ventana de la habitación. 

El otro hombre tenía que estar tumbado todo el tiempo. Los dos se hablaban mucho. De sus mujeres y familiares, de sus casas, trabajos, el servicio militar, dónde habían estado de vacaciones. 

Y todas las tardes el hombre que se podía sentar frente a la ventana, se pasaba el tiempo describiendo a su compañero lo qué veía por la ventana. Éste, solamente vivía para esos momentos donde su mundo se expandía por toda la actividad y color del mundo exterior. 

La ventana daba a un parque con un bonito lago. Patos y cisnes jugaban en el agua mientras los niños capitaneaban sus barcos teledirigidos. Jóvenes amantes andaban cogidos de la mano entre flores de cada color del arco iris. Grandes y ancestros árboles embellecían el paisaje, y una fina línea del cielo sobre la ciudad se podía ver en la lejanía. 

Mientras el hombre de la ventana describía todo esto con exquisito detalle, el hombre al otro lado de la habitación cerraba sus ojos e imaginaba la pictórica escena. 

Una cálida tarde el hombre de la ventana describió un desfile en la calle. Aunque el otro hombre no podía oír la banda de música- se la imaginaba conforme el otro le iba narrando todo con pelos y señales. Los días y las semanas pasaron. 

Una mañana, la enfermera entró para encontrase el cuerpo sin vida del hombre al lado de la ventana, el cual había muerto tranquilamente mientras dormía. Se puso muy triste y llamó al doctor para que se llevaran el cuerpo. Tan pronto como consideró apropiado, el otro hombre preguntó si se podía trasladar al lado de la ventana. La enfermera aceptó gustosamente, y después de asegurarse de que el hombre estaba cómodo, le dejó solo. 

Lentamente, dolorosamente, se apoyó sobre un codo para echar su primer vistazo fuera de la ventana. Finalmente tendría la posibilidad de verlo todo con sus propios ojos. 

Se retorció lentamente para mirar fuera de la ventana que estaba al lado de la cama. Daba a un enorme muro blanco. El hombre preguntó a la enfermera qué había pretendido el difunto compañero contándole aquel maravilloso mundo exterior.





¿Eres feliz?

En cierta ocasión, durante una elegante recepción de bienvenida al nuevo Director de Marketing de una importante compañía londinense, algunas de las esposas de los otros directores, que querían conocer a la esposa del festejado, le preguntaron con cierto morbo: Te hace feliz tu esposo, ¿verdaderamente te hace feliz? 

El esposo, quien estaba en ese momento no estaba su lado, pero sí lo suficientemente cerca para escuchar la pregunta, prestó atención a la conversación e incorporó ligeramente su postura, en señal de seguridad, y hasta hinchó un poco el pecho


, orgullosamente, pues sabía que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio. 

Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa respondió con un rotundo 

- No, no me hace feliz. 

En la sala se hizo un incómodo silencio como si todos los presentes hubieran escuchado la respuesta de la mujer. 

El marido estaba petrificado. 

No podía dar crédito a lo que su esposa decía, y menos en un momento tan importante para él. 

Ante el asombro del marido y de todos, ella simplemente se acomodó enigmáticamente sobre su cabeza su elegante chalina de seda negra y continuó: 

- No, él no me hace feliz... Yo soy feliz....! 

El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él, sino de mí. 

- Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. 

Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de otra persona, de otra cosa o circunstancia sobre la faz de la tierra, estaría en serios problemas. 

- Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. 

Y así podrían decir una lista interminable. 

- A través de toda mi vida, he aprendido algo: 

- Yo decido ser feliz y lo demás son "experiencias o circunstancias", lo amo y el me ama, muy a pesar de sus circunstancias y de las mías. 

- Él cambia, yo cambio, el entorno cambia, todo cambia; habiendo amor y perdón verdadero, y observando esos cambios, (los cuales tal vez puedan ser fuertes o no, pero existen), hay que enfrentarlos con el amor que hay en cada uno de nosotros, si los dos nos amamos y nos perdonamos; los cambios serán sólo "experiencias o circunstancias" que nos enriquece y que nos darán fortaleza, de lo contrario, solo habremos sido parejas de "paso". 

- Para algunos divorciarse es la única solución; (... en realidad es la más fácil...) 

El amar verdaderamente, es difícil, es dar amor y perdonar incondicionalmente, vivir, tomar las "experiencias o circunstancias" como son, enfrentarlas juntos y ser feliz por convencimiento. 

Hay gente que dice: 

- No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque me insultaron, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró! 

Pero lo que no sabes es que puedes ser feliz aunque estés enfermo, aunque haga calor, tengas o no dinero, aunque alguien te haya insultado, o alguien no te amó o no te haya valorado. 

¡Ser feliz es una actitud ante la vida y cada uno decide!